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Historia de Quintanilla del Agua
Historia y eventos más importantes acontecidos en la villa de Quintanilla del Agua (Burgos).
Autor: DariusmaximusLocalidad: Quintanilla del Agua
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476-1492
Edad Media
1492-1789
Edad Moderna
1789-actualidad
Edad Contemporánea
870
Construcción Torrecilla del Agua
Alfonso III, el Magno, para defender el valle del Arlanza, ordena la construcción de una línea de fortificaciones para afianzar la repoblación de la cuenca de este río: Palenzuela, Torremoronta, Tordómar, Torrepadre, Tordable, Torrecilla del Agua, Tordueles, Castrillo, Castroceniza... Casi todos los nombres aluden a una torre, castillo o fortaleza. En el valle de este río existe, también, una serie de nombres testimonio de repoblaciones vasco-navarras, como Vascones, Ura, Na(va)rros (hoy desaparecido).
935
Álvaro Núñez cede al Monasterio de San Pedro de Arlanza su herencia que posee en Quintanilla y en San Pedro del Río Arlanza.
10 de mayo de 1062
Donación
María Fortúniz dona al monasterio de San Pedro de Arlanza su propiedad y derechos en 26 pueblos o lugares del Valle del Arlanza (entre ellos, San Pedro de la Villa y Quintanilla del Agua).
Dieciséis años después de la batalla de Las Navas de Tolosa, se funda el Monasterio de Villamayor de los Montes y se le dota con los lugares de Torrecilla, Manciles, Santa Cecilia, Báscones y Quintanilla del Agua. Aparece como testigo Don Vidal, Abad de Bujedo.
El 31 de Julio el Papa Gregorio IX acoge bajo su protección al Monasterio de las Huelgas y todas sus propiedades y posesiones, confirmando su estatuto, inmunidades y los privilegios de los que goza. Entre sus posesiones, aparecen Quintanilla y Torrecilla Super Arlanza (Torrecilla del Agua).
1318: Alfonso XI concede al Monasterio de las Huelgas y al Hospital del Rey el que puedan recaudar los tributos, pedidos o pechos del monarca en varios lugares, entre ellos Torrecilla del Agua.
1443: El rey Juan (II de Castilla) establece el privilegio de la Cartuja de Miraflores. Ordena que las tercias reales (tercio diezmo que corresponde al rey) de distintos lugares del arciprestazgo de San Quirce y Puentedura pasen al Prior y monjes del Monasterio de San Francisco de Miraflores. Entre estos lugares se encuentran Puentedura, San Pedro la Villa, Santa Inés...
1484: El Monasterio de Santa María de Bujedo compra importantes posesiones en Quintanilla del Agua y San Pedro la Villa. Ese mismo año, el Abad presenta ante Juan Gutiérrez de Camargo, alcalde de Castrojeriz, una demanda contra Juan Sancho, vecino de Quintanilla de Agua, por usurpación de bienes del monasterio, reclamando la devolución de 4.779 maravedíes y un censo perpetuo de 100 fanegas de centeno.
1493: El Consejo de Castilla ampara y defiende a los Concejos de San Pedro de la Villa, Báscones y Quintanilla del Agua frente al Concejo de Lerma para que no perturbe dichos lugares en sus posesiones en los montes de encinas y robles.
1494: Se ordena al Corregidor de Burgos tener en encomienda -en nombre del Príncipe Juan y por orden de sus padres, los Reyes Católicos- a los Concejos de San Pedro de la Villa y Quintanilla del Agua, que son behetrías de mar a mar.
El día 13 de junio de este mismo año, los Concejos de Quintanilla del Agua, San Pedro la Villa y Báscones del Agua, reunidos en el lugar de San Pedro la Villa, firman una concordia con el Concejo de Mecerreyes sobre mojones, pastos y bebederos para el ganado en litigio (por haberse perdido la escritura que lo regulaba). Se acuerda poner la resolución de futuros conflictos en manos y en poder de Lope García, alcalde de dicho lugar de San Pedro de la Villa, e vecino de ella, e de Martín López, vecino de Báscones e de Juan Nuñez, vecino de Quintanilla del Agua, e Gonzalo Martínez e Andrés González e de Pedro de Carcedo, vecinos de dicho lugar de Mecerreis, por cuanto son buenos hombres y de conciencia y de bien... Se signa la escritura
ante el escribano y notario Hernando de Lerma. El término que marca el encuentro (y desencuentro), límite, y en parte compartido, entre ambas villas es Valdefrades (o Valdefradas), zona de praderío y pastos, adyacente a El Yuso.
Un pleito, con fecha 17 de Septiembre de 1497, por una parte Agustín Camarero, Síndico prior de la villa de Puentedura y Santiago Merino de la villa de Quintanilla del Agua, en el que por acuerdo de ambos Concejos, establecen mojones del monte Diuso, sobre los márgenes del rio para delimitar la pesca, contra los vecinos de Cebrecos y Tordueles, con Testimonio de Juan González de Medina, Escribano de su Majestad y de la villa de Covarrubias.
Se concede ayuntamiento propio a Quintanilla del Agua.
En 1626 San Pedro de la Villa solo tiene 4 vecinos y, Quintanilla del Agua había pasado en pocos años de 80 a 25 vecinos, por razones de que Santo Domingo de Silos se encontraba un poco distante y el traslado difícil para resolver cualquier cuestión. Después de varios pleitos ese mismo año, este pueblo consigue su independencia con Ayuntamiento propio.
El 7 de agosto de 1812, las tropas francesas del general Foy queman la villa en su repliegue hacia Burgos, tras perder la Batalla de los Arapiles. Los bautos se echan al monte por Valpetite. El pueblo es quemado prácticamente entero.
Esta destrucción tiene lugar en represalia por la resistencia a la ocupación y por las operaciones de las partidas guerrilleras del Cura Merino, que recorren este valle. El ejército del general francés Marmont sufre una severa derrota el día 22 de Julio de 1812 en la batalla de Los Arapiles (en las proximidades de
Salamanca). La división del general Foy forma parte de este ejército y, con otras fuerzas, emprende el repliegue hacia el norte, dirigiéndose a Burgos a través del Valle del Esgueva y llegando a Lerma en la primera semana de agosto. En todo este trayecto, y en el entorno de esta población, sufre un
constante hostigamiento por las partidas del Cura Merino , quien, en esta tarea, consigue causar al ejército francés en retirada más de 1.000 bajas, entre muertos y prisioneros.
La acumulación de tropas derrotadas y cansadas acentúa el gran problema de aprovisionamiento y manutención de tantos soldados en la zona de Lerma. Los vecinos de los lugares por donde pasan, agobiados por las exacciones y requisas constantes de comida, animales, forrajes, carros...encubren y colaboran con las tropas insurrectas contra el dominio francés, mientras que tratan de escamotear, burlar y boicotear las acciones y exigencias del ejército invasor. La gran riqueza ganadera de Quintanilla del Agua constituye un goloso botín para el abastecimiento de los ejércitos. Las recientes noticias de la victoria en la batalla de los Arapiles avivan la resistencia, incluso la insurrección, contra un ejército vencido y con una imperiosa necesidad de medios de subsistencia.
No debe olvidarse que el núcleo del Regimiento Arlanza de Infantería y del Regimiento de Caballería de Húsares de Burgos, fundados por Merino en 1811, lo componen combatientes reclutados en los pueblos del valle del Arlanza, entre ellos, con toda probabilidad, de Quintanilla del Agua, donde, sin duda, cuenta con numerosos seguidores. En este contexto y por los constantes ataques guerrilleros en las cercanías puede explicarse la cruel represalia los días 5 y 6 de agosto de 1812, dos semanas después de la decisiva batalla de Los Arapiles (Salamanca). En los repetidos repliegues en 1812 y 1813, imitando a Wellington en Portugal, las tropas francesas utilizan la estrategia de tierra quemada, practicada en pueblos, campos de labranza, así como como puentes y fortalezas para evitar que sea utilizada por el enemigo.
El pueblo es saqueado e incendiado por los cuatro costados en un tórrido día de verano cuando el calor y la sequía dan pábulo a unas voraces llamas. Los habitantes, despavoridos, lo abandonan y se echan, literalmente, al monte, hacia el norte. Huyen por el Alto del Hornillo y Valpetite a esconderse entre la masa arbolada y el terreno más escabroso. Por eso, resultará difícil encontrar algún edificio anterior a esa fecha, excepto parte de la iglesia, que también sufre grandes destrozos y la pérdida de los archivos parroquiales.10 Milagrosamente, nunca mejor dicho, se salvan de la destrucción la nervadura gótica de la cabecera y el retablo barroco; junto al presbiterio, todavía pueden apreciarse los arranques de la bó-
veda de crucería que cubriría la nave principal. La sutileza de las columnas fasciculadas (en forma de haces de pequeñas columnas) que se conservan, tal vez en parte restauradas, nos permiten imaginar la esbeltez y la belleza de un templo gótico del siglo XVI.
En el mes de octubre, al comienzo de la primera Guerra Carlista, el pueblo de Quintanilla del Agua se levanta contra el gobierno de Madrid, tomando partido por el carlista Cura Merino.
Alfonso III, el Magno, para defender el valle del Arlanza, ordena la construcción de una línea de fortificaciones para afianzar la repoblación de la cuenca de este río: Palenzuela, Torremoronta, Tordómar, Torrepadre, Tordable, Torrecilla del Agua, Tordueles, Castrillo, Castroceniza... Casi todos los nombres aluden a una torre, castillo o fortaleza. En el valle de este río existe, también, una serie de nombres testimonio de repoblaciones vasco-navarras, como Vascones, Ura, Na(va)rros (hoy desaparecido).
935
Álvaro Núñez cede al Monasterio de San Pedro de Arlanza su herencia que posee en Quintanilla y en San Pedro del Río Arlanza.
10 de mayo de 1062
Donación
María Fortúniz dona al monasterio de San Pedro de Arlanza su propiedad y derechos en 26 pueblos o lugares del Valle del Arlanza (entre ellos, San Pedro de la Villa y Quintanilla del Agua).
Dieciséis años después de la batalla de Las Navas de Tolosa, se funda el Monasterio de Villamayor de los Montes y se le dota con los lugares de Torrecilla, Manciles, Santa Cecilia, Báscones y Quintanilla del Agua. Aparece como testigo Don Vidal, Abad de Bujedo.
El 31 de Julio el Papa Gregorio IX acoge bajo su protección al Monasterio de las Huelgas y todas sus propiedades y posesiones, confirmando su estatuto, inmunidades y los privilegios de los que goza. Entre sus posesiones, aparecen Quintanilla y Torrecilla Super Arlanza (Torrecilla del Agua).
1318: Alfonso XI concede al Monasterio de las Huelgas y al Hospital del Rey el que puedan recaudar los tributos, pedidos o pechos del monarca en varios lugares, entre ellos Torrecilla del Agua.
1443: El rey Juan (II de Castilla) establece el privilegio de la Cartuja de Miraflores. Ordena que las tercias reales (tercio diezmo que corresponde al rey) de distintos lugares del arciprestazgo de San Quirce y Puentedura pasen al Prior y monjes del Monasterio de San Francisco de Miraflores. Entre estos lugares se encuentran Puentedura, San Pedro la Villa, Santa Inés...
1484: El Monasterio de Santa María de Bujedo compra importantes posesiones en Quintanilla del Agua y San Pedro la Villa. Ese mismo año, el Abad presenta ante Juan Gutiérrez de Camargo, alcalde de Castrojeriz, una demanda contra Juan Sancho, vecino de Quintanilla de Agua, por usurpación de bienes del monasterio, reclamando la devolución de 4.779 maravedíes y un censo perpetuo de 100 fanegas de centeno.
1493: El Consejo de Castilla ampara y defiende a los Concejos de San Pedro de la Villa, Báscones y Quintanilla del Agua frente al Concejo de Lerma para que no perturbe dichos lugares en sus posesiones en los montes de encinas y robles.
1494: Se ordena al Corregidor de Burgos tener en encomienda -en nombre del Príncipe Juan y por orden de sus padres, los Reyes Católicos- a los Concejos de San Pedro de la Villa y Quintanilla del Agua, que son behetrías de mar a mar.
El día 13 de junio de este mismo año, los Concejos de Quintanilla del Agua, San Pedro la Villa y Báscones del Agua, reunidos en el lugar de San Pedro la Villa, firman una concordia con el Concejo de Mecerreyes sobre mojones, pastos y bebederos para el ganado en litigio (por haberse perdido la escritura que lo regulaba). Se acuerda poner la resolución de futuros conflictos en manos y en poder de Lope García, alcalde de dicho lugar de San Pedro de la Villa, e vecino de ella, e de Martín López, vecino de Báscones e de Juan Nuñez, vecino de Quintanilla del Agua, e Gonzalo Martínez e Andrés González e de Pedro de Carcedo, vecinos de dicho lugar de Mecerreis, por cuanto son buenos hombres y de conciencia y de bien... Se signa la escritura
ante el escribano y notario Hernando de Lerma. El término que marca el encuentro (y desencuentro), límite, y en parte compartido, entre ambas villas es Valdefrades (o Valdefradas), zona de praderío y pastos, adyacente a El Yuso.
Un pleito, con fecha 17 de Septiembre de 1497, por una parte Agustín Camarero, Síndico prior de la villa de Puentedura y Santiago Merino de la villa de Quintanilla del Agua, en el que por acuerdo de ambos Concejos, establecen mojones del monte Diuso, sobre los márgenes del rio para delimitar la pesca, contra los vecinos de Cebrecos y Tordueles, con Testimonio de Juan González de Medina, Escribano de su Majestad y de la villa de Covarrubias.
Se concede ayuntamiento propio a Quintanilla del Agua.
En 1626 San Pedro de la Villa solo tiene 4 vecinos y, Quintanilla del Agua había pasado en pocos años de 80 a 25 vecinos, por razones de que Santo Domingo de Silos se encontraba un poco distante y el traslado difícil para resolver cualquier cuestión. Después de varios pleitos ese mismo año, este pueblo consigue su independencia con Ayuntamiento propio.
El 7 de agosto de 1812, las tropas francesas del general Foy queman la villa en su repliegue hacia Burgos, tras perder la Batalla de los Arapiles. Los bautos se echan al monte por Valpetite. El pueblo es quemado prácticamente entero.
Esta destrucción tiene lugar en represalia por la resistencia a la ocupación y por las operaciones de las partidas guerrilleras del Cura Merino, que recorren este valle. El ejército del general francés Marmont sufre una severa derrota el día 22 de Julio de 1812 en la batalla de Los Arapiles (en las proximidades de
Salamanca). La división del general Foy forma parte de este ejército y, con otras fuerzas, emprende el repliegue hacia el norte, dirigiéndose a Burgos a través del Valle del Esgueva y llegando a Lerma en la primera semana de agosto. En todo este trayecto, y en el entorno de esta población, sufre un
constante hostigamiento por las partidas del Cura Merino , quien, en esta tarea, consigue causar al ejército francés en retirada más de 1.000 bajas, entre muertos y prisioneros.
La acumulación de tropas derrotadas y cansadas acentúa el gran problema de aprovisionamiento y manutención de tantos soldados en la zona de Lerma. Los vecinos de los lugares por donde pasan, agobiados por las exacciones y requisas constantes de comida, animales, forrajes, carros...encubren y colaboran con las tropas insurrectas contra el dominio francés, mientras que tratan de escamotear, burlar y boicotear las acciones y exigencias del ejército invasor. La gran riqueza ganadera de Quintanilla del Agua constituye un goloso botín para el abastecimiento de los ejércitos. Las recientes noticias de la victoria en la batalla de los Arapiles avivan la resistencia, incluso la insurrección, contra un ejército vencido y con una imperiosa necesidad de medios de subsistencia.
No debe olvidarse que el núcleo del Regimiento Arlanza de Infantería y del Regimiento de Caballería de Húsares de Burgos, fundados por Merino en 1811, lo componen combatientes reclutados en los pueblos del valle del Arlanza, entre ellos, con toda probabilidad, de Quintanilla del Agua, donde, sin duda, cuenta con numerosos seguidores. En este contexto y por los constantes ataques guerrilleros en las cercanías puede explicarse la cruel represalia los días 5 y 6 de agosto de 1812, dos semanas después de la decisiva batalla de Los Arapiles (Salamanca). En los repetidos repliegues en 1812 y 1813, imitando a Wellington en Portugal, las tropas francesas utilizan la estrategia de tierra quemada, practicada en pueblos, campos de labranza, así como como puentes y fortalezas para evitar que sea utilizada por el enemigo.
El pueblo es saqueado e incendiado por los cuatro costados en un tórrido día de verano cuando el calor y la sequía dan pábulo a unas voraces llamas. Los habitantes, despavoridos, lo abandonan y se echan, literalmente, al monte, hacia el norte. Huyen por el Alto del Hornillo y Valpetite a esconderse entre la masa arbolada y el terreno más escabroso. Por eso, resultará difícil encontrar algún edificio anterior a esa fecha, excepto parte de la iglesia, que también sufre grandes destrozos y la pérdida de los archivos parroquiales.10 Milagrosamente, nunca mejor dicho, se salvan de la destrucción la nervadura gótica de la cabecera y el retablo barroco; junto al presbiterio, todavía pueden apreciarse los arranques de la bó-
veda de crucería que cubriría la nave principal. La sutileza de las columnas fasciculadas (en forma de haces de pequeñas columnas) que se conservan, tal vez en parte restauradas, nos permiten imaginar la esbeltez y la belleza de un templo gótico del siglo XVI.
En el mes de octubre, al comienzo de la primera Guerra Carlista, el pueblo de Quintanilla del Agua se levanta contra el gobierno de Madrid, tomando partido por el carlista Cura Merino.
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